BOB DYLAN 15 DE MARZO, ESTADIO VELEZ
Muchos me preguntan , por mail , por telefono , y en varios lados como estuvo el show que dio el gran BOB DYLAN en el estadio de velez, asi que decidi escribir una cronica de esa noche espero les guste
BS AS. Sabado 15 de Marzo de 2008 ,Despues de unas cervezas, un colectivo , ir al baño a una estacion de servicio y un taxi (se nos hacia tarde), llegamos al estadio de Vélez Sarfield.
El telonero de la noche es León Gieco, según muchos el “Bob Dylan argentino”, llegamos a poco mas de la mitad del show de leon , lo cual no me afectaba en lo mas minimo ya que no habia ido a verlo a el, ya lo habia visto un par de veces , hizo un show totalmente acustico , sono bastante bien
Finalmente, Gieco dijo algo así como que se tenía que ir yendo, pero que no podía desaprovechar el hecho de que dos grandes amigos estuvieran allí, y subieron al escenario Gustavo Santaolalla y Charly García.
La verdad temi por el comportamiento de Charly, pero éste dijo “Todo por Bobby…” y quedó claro que el “todo” incluía portarse bien. Sonó el inconfundible comienzo de “Pensar en nada” y el trío jugó a ser un trío mítico teloneando a un artista mítico.
Para despedirse hicieron la obvia: “El fantasma de Canterville”, que Charly compuso para que la cantara Gieco como parte del grupo Porsuigieco. Y chau teloneros.
Pasados cinco minutos de las 21:30 se apagaron las luces y sonó la voz grabada de un locutor que presentaba al Artista terminando con las ya míticas palabras: “Ladies and gentlemen - Columbia recording artist Bob Dylan”. Y salió nomás el Hombre de Negro con su Sombrero y sus Secuaces a tomar por asalto la noche. Los que estábamos sentados nos paramos aplaudiendo, por supuesto, y a continuación sonaron unos inconfundibles (para mí) golpes de batería: “PAPA PA-PAM PA-PAM…” y yo casi muero de emoción: era el comienzo exacto del disco “Blonde on blonde”, “¡¡¡Rainy day women 12 & 35!!!” le dije a quien estaba conmigo, y sí, era esa nomás, con esas notas circenses transformadas en puro rock. Y por fin pude cantar con Dylan eso de “Everybody must get stoned”. Bueno, cantar es un decir: cuando Dylan quiere, entona como cualquier mortal, pero la mayor parte del tiempo no quiere, sino que hace una mezcla entre un canto “normal”, un recitado que se rastrea fácilmente en sus últimos discos y un fraseo imprevisible que hace que uno nunca sepa cómo va a interpretar cada canción.
De ahí en adelante, cada vez que la banda empezaba un nuevo tema, yo tratába de resolver lo más rápido posible el enigma de comprender de qué canción se trataba, ya que sabía que en vivo Dylan deforma los temas haciéndolos casi irreconocibles (mucha gente sólo los reconoce al escuchar el primer verso, y otros sólo al llegar el estribillo).
Debo decir que, salvo en dos casos en que no conocía tanto la canción en cuestión, no me resultó difícil reconocer los temas: siempre había cierta instrumentación, arreglos, cadencia o estructura reconocible para aquel que recordaba las versiones originales, de manera que resultaba claro de qué canción se trataba. Al menos para mí, que la mayoría de las veces me adelanté “¡Lay lady lay!” volvi a decir al empezar el segundo tema, emocionado e intrigado porque nadie más parecía haberse dado cuenta. Pero luego cayeron, y todos nos preguntábamos felizmente cómo era posible que dos canciones tan míticas fueran los primeros temas del show, ya que había ido resignado a escuchar cosas menos conocidas. Algo así sucedió a continuación: sonó “Watching the river flow”
A partir de ahí, Dylan dejó la guitarra que había estado tocando y se puso paradito al teclado para hacer otro clásico absoluto: “Masters of war”. A esa altura, me acostumbré a lo inesperado, a una noche llena de hits. Esta versión me gustó más que la original, ya que, con toda la instrumentación y la voz gastada de Dylan, se hacía más patente el tono sombrío y apocalíptico del tema, que en su época supo defenestrar Joan Baez porque incluía frases como “Espero que ustedes se mueran” y según ella eso es algo que ni siquiera hay que desearles a los fabricantes de armas. (je je je ) Despues vinieron canciones más modernas, “The leeve’s gonna break” “Spirit on the water”.
Luego vino una de mis favoritas , la ganadora del Oscar “Things have changed”, compuesta para la comedia “Wonderboys” (estrenada aca como “Fin de semana de locos”). Como dato, el Oscar ganado por ese tema reposaba sobre uno de los parlantes, aunque no lo vi en el momento sino que lo leí en otras críticas.
Después Dylan volvió a su último disco para hacer “Workingman’s blues 2”: y ahi si...se me hizo muy dificil de contener la emocion de ese momento , aunque quien estaba conmigo no lo haya notado ,estuve al borde de las lagrimas ja!, Pero lo siguiente sí fue un superhit: empezó a sonar “My back pages” , y cuando yo ya estaba por quedar atonito por ese gran tema inesperado ,los músicos sacaron de la galera un famoso riff que transformó el tema en una versión IN-CRE-Í-BLE de “Just like a woman”. una de las mas coreadas por el público, resultaba gracioso escuchar cómo la gente entonaba el estribillo y Dylan recién cantaba cada verso después de que el público lo hiciera, a su particular ritmo. Como sea, ese tema fue de lo más aplaudido de la noche.
Despues vino “Honest with me”, , “When the deal goes down”. Y luego vino una DE-MO-LE-DO-RA versión de “Highway 61 revisited”, En esta canción, más que nunca en todo el show, la banda la rompió, pero Dylan volvió a los lentos, con “Nettie Moore”, esos sonidos retumbando en todo el estadio ponían la piel de gallina, igual que la canción, ideal para escuchar bajo esa luna espectacular que nos había acompañado desde unas horas antes. Finalmente, llegó el turno de “Summer days”, último tema “actual” de la noche, ya que después sólo habría clásicos. Y el primero de esta última seguidilla fue “Like a rolling stone”. Una vez más, gran parte del público sólo reconoció la canción cuando Dylan entonó el famoso “Once upon a time you dressed so fine…”. Ahí sí, se pararon muchos, y el estribillo (“How does it feel…”) fue el más coreado de la noche. Al finalizar , la banda se fue del escenario por un par de minutos mientras me preguntaba cuáles serían los dos bises elegidos para cerrar la noche (sabía que Dylan hace 17 temas por show). Y mi sorpresa al volver la banda y comenzar el siguiente tema fue similar a la del comienzo, ya que sonó otro clásico : “Stuck inside of Mobile with the Memphis blues again”. Para terminar, un rasguido guerrero de guitarra y un telón con un extraño símbolo anunciaron otro de los riffs más reconocibles (no sólo del repertorio de Dylan, sino de toda la historia de la música): el de “All along the watchtower”, otra demoledora versión que dejó extasiados a todos, efectivamente, la banda se mandó un aullido instrumental para atesorar.
Todo había terminado, y Dylan y sus Secuaces se juntaron para saludar al público Y, según dicen los que estaban más cerca, Dylan miró a sus músicos y asintió, como diciendo “Sí, hagamos una más”. Y se vino el más famoso de sus himnos: “Blowin’ in the wind”, en versión bluseada. Cuando uno pensaría que él ya está viejo para una letra tan inocente, el tipo vuelve a incorporar esta necesaria canción a su repertorio regular. Y por eso podemos considerarnos afortunados: no sólo hizo 18 canciones en vez de sus usuales 17, sino que rompió la regla de no hacer “All along the watchtower” y “Blowin’ in the wind” las dos en un mismo show (generalmente, si hace una no hace la otra).
Obviamente, esas cosas se piensan después; en el momento sólo captamos el dedo de Dylan que se levantaba hacia la gente haciendo el signo de “Está todo OK”, y supusimos que esa muestra de humanidad con el público significaba que le habíamos caído bien.¿Y despues?
Después de que la banda se fue, sólo restaba volver a casa, caminar , caminar y caminar,...no conseguir taxi ni colectivo y despues ir a palermo a tomar unas cervezas y algun que otro fernet , Más allá de mi gran recuerdo del show, quien estaba conmigo saco un dato curioso del show, de que en una noche habíamos visto a dos ganadores del oscar sin haber visto ninguna película.
Mi correspondiente dato curioso fue: El día en que Dylan tocó en Buenos Aires fue tan especial que duró 25 horas , porque ese dia se cambiaba el horario
La verdad que fue una noche muy especial y muy emocionante para mi , en todo sentido, y a vos, gracias, muchas gracias por venir conmigo a ver a ver a Dylan y compartir conmigo una noche tan especial.
Nunca en mi vida voy a olvidar esa noche...
nos vemos en la proxima avalancha!!!
PABLO