
Sin sentirlo llevamos el peso de nuestro propio cuerpo,pero en cambio sentimos el peso de todo otro cuerpo ajeno que queramos mover;de igual manera,tampoco notamos nuestros defectos y vicios, sino solo los de los otros.
A cambio de eso cada uno tiene en el otro un espejo en el que puede ver nìtidamente sus propios vicios defectos, malas costumbres y cosas desagradables de toda índole.
Solo que casi siempre se comporta con el espejo como el perro.
El perro ladra al espejo porque no sabe que esta viéndose a si mismo, sino que se figura que se trata de otro perro.
Arthur Schopenhauer
PABLO

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