
Resulta que estaba charlando con mi amigo Gabriel,intercambiando pareceres, el me mostro algunas cosas que escribe y yo le mostre algunas cosas que suelo robarle valla uno a saber a que escritor perdido...y me dijo _Pablo? , te acordas del mito griego de Pigmalion y Galatea?...
a lo que le conteste, que la verdad, conocia el mito pero que en realidad no lo recordaba del todo...
Y asi el me lo recordo...
_"Pigmalion era un escultor griego que estaba empecinado en realizar la obra mas bella.. una mujer...hasta que un dia la realiza y se enamora de su obra y le suplica a Zeus que le de vida, Zeus le da vida a la estatua y la bautiza Galatea , se enamoran y se casan...
Gabriel me decia que esa era la psicologia del artista que se enamoraba de su propia obra...y la verdad creo que si, que es asi...
Lo que a continuacion sigue es un texto escrito por Gabriel en donde hace una analogia entre el mito de Pigmalion y Galatea y experiencias personales por el vividas
Espero lo disfruten!...Gracias Gaby!!!!
PIGMALION. El dolor y la creación
Se desprende una música triste desde las alturas, donde un ángel contaminado de nostalgia toca su gran laúd. Mi alma acompaña su melodía, llegando a sitios distantes, inhóspitos, donde la soledad hace desangrar esperanzas imposibles. Abajo, el viento desgarra un sombrío bosque arrancándole notas de comparable tristeza. Ululatos de zozobra que se incrustan como yagas en la vigilia de mis noches. Exhumando impurezas de una pasión fallida, vulnerada.
El dolor amalgama las horas, los días, deyectando círculos de sufrimiento, como una glándula enferma. Mientras, el soliloquio que mi alma musita se traduce en la declaración que me condena a la eterna entrega.
Extasiándome de tus fragancias materialice mi esperanza. Devorando tus frutos alimenté mi ilusión. Tus hojas, tus flores, disiparon la rugosidad de mi espíritu haciéndolo suave. En tus raíces encontré mis anhelos decantados.
Mas hoy, un veneno se abre paso por mis entrañas, forzando las clavijas del inefable padecer que produce la mandrágora asesina.
Y en el desdén de una aceptación, en mi cabeza se desata un aquelarre de tortuosos cuestionamientos. Cavilaciones destinadas a urdir el más penoso desenlace de mi deseo hasta que no queden más que jirones de su pasada lozanía.
Y aún en contextos donde voces, contornos y bullicio se entremezclan en un complejo y abigarrado sistema de distracción, la soledad y el silencio son los perpetuos escoltas
que secundan el lánguido estertor de un amor otrora rubicundo y ufano.
Un nuevo drama se desata. Una difícil búsqueda hacia engañosos horizontes donde flotan reminiscencias de una realidad inconclusa, fallida, como los restos de un naufragio esparcidos en las infinitas aguas de un mar opalescente.
Mis furtivas ansias creadoras me llevan a los planos de tu esencia, acondicionando mi obra al eje que proyecta tu recuerdo. Exhortando a un cónclave de sentimientos y argumentos consensuados en tu imagen. En ti. Efigie de mi pasión. Continente de mi dicha. La abstracción de mi utopía. Mi anhelada Galatea.
Se desprende una música triste desde las alturas, donde un ángel contaminado de nostalgia toca su gran laúd. Mi alma acompaña su melodía, llegando a sitios distantes, inhóspitos, donde la soledad hace desangrar esperanzas imposibles. Abajo, el viento desgarra un sombrío bosque arrancándole notas de comparable tristeza. Ululatos de zozobra que se incrustan como yagas en la vigilia de mis noches. Exhumando impurezas de una pasión fallida, vulnerada.
El dolor amalgama las horas, los días, deyectando círculos de sufrimiento, como una glándula enferma. Mientras, el soliloquio que mi alma musita se traduce en la declaración que me condena a la eterna entrega.
Extasiándome de tus fragancias materialice mi esperanza. Devorando tus frutos alimenté mi ilusión. Tus hojas, tus flores, disiparon la rugosidad de mi espíritu haciéndolo suave. En tus raíces encontré mis anhelos decantados.
Mas hoy, un veneno se abre paso por mis entrañas, forzando las clavijas del inefable padecer que produce la mandrágora asesina.
Y en el desdén de una aceptación, en mi cabeza se desata un aquelarre de tortuosos cuestionamientos. Cavilaciones destinadas a urdir el más penoso desenlace de mi deseo hasta que no queden más que jirones de su pasada lozanía.
Y aún en contextos donde voces, contornos y bullicio se entremezclan en un complejo y abigarrado sistema de distracción, la soledad y el silencio son los perpetuos escoltas
que secundan el lánguido estertor de un amor otrora rubicundo y ufano.
Un nuevo drama se desata. Una difícil búsqueda hacia engañosos horizontes donde flotan reminiscencias de una realidad inconclusa, fallida, como los restos de un naufragio esparcidos en las infinitas aguas de un mar opalescente.
Mis furtivas ansias creadoras me llevan a los planos de tu esencia, acondicionando mi obra al eje que proyecta tu recuerdo. Exhortando a un cónclave de sentimientos y argumentos consensuados en tu imagen. En ti. Efigie de mi pasión. Continente de mi dicha. La abstracción de mi utopía. Mi anhelada Galatea.
Homo ominoso

No hay comentarios.:
Publicar un comentario